luis Ulla

RSE: hacia un concepto más integral

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Nacida desde lo filantrópico, la idea de la RSE se reconvirtió en dirección a un compromiso más amplio y transversal, para impulsar una necesaria revolución en el ámbito de las relaciones humanas y económicas.

Nota de Ignacio Aguirre

luis UllaEs posible imaginar una nueva economía, donde se actúe más acorde a las necesidades reales de las sociedades y las instituciones económicas? ¿Es factible implementar acciones y políticas empresarias que ayuden a fortalecer el tejido social por medio de la actividad económica sin perder de vista el rédito, y teniendo en cuenta la necesidad de un mundo que requiere mayor compromiso y acción para la conformación de una sociedad más digna, inclusiva y sustentable? Desde hace poco menos de 20 años, las prácticas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) van marcando huella en caminos sinuosos pero senderos al fin, manifestándose ya a escala global, en aras de responder a aquellos interrogantes. Y lo que hace aún más interesante el concepto y su alcance en la práctica, es su reformulación constante. La evolución percibida en este corto período de vida y desarrollo, nos acerca a una idea dinámica en sus formas de procedimiento y concepción filosófica.

La etapa primaria

Podemos remontarnos en el tiempo -incluso 30 años para atrás- y encontrar casos aislados de algunas empresas que han cultivado lazos y vínculos de colaboración y solidaridad con los sectores sociales de la comunidad en la que operan, sobre todo en poblaciones más pequeñas, en las que la identificación y familiaridad de la institución económica forma parte de la cotidianeidad de la vida social. Hoy, mirando en perspectiva hacia el pasado, se puede abstraer la idea de que las primeras acciones de RSE de modo más estructural y sistemático, se dieron en los primeros años de la década del ´80 en algunas entidades corporativas de Estados Unidos. Lenta pero progresivamente, este involucramiento y toma de conciencia con el ámbito social, económico y ambiental en el que desarrollan su actividad, fue impregnando al mundo empresario y corporativo de las más diversas latitudes, hasta llegar a ser una tendencia saludable y bienvenida, que tiene aún muchas aristas por descubrir, a partir de su transformación permanente y su impronta dinámica. Se puede clasificar a esa edad germinal como la de la Filantropía, la colaboración en el asistencialismo y la contribución dentro de las temáticas sociales. Como una presencia aliada para resolver o atenuar en parte, problemáticas y carencias que afectan a sectores vulnerables en diversas áreas como la salud, la educación, la inclusión y promoción social, y otras cuestiones de relevancia e interés social. Es común y natural visualizar estas acciones cuando se materializan en conjunción y articulación con otro actor social que es clave para la consecución del objetivo trazado: las organizaciones de la sociedad civil, u organizaciones no gubernamentales (ONG) quienes sirven muchas veces de enlace entre la entidad económica y el destinatario de la acción de RSE, el público o ciudadano objetivo.

Evolución de la RSE

Una de las definiciones de manual, la que emana de las normas ISO 26000 de Responsabilidad Social, afirma que es “la responsabilidad de una organización ante los impactos que sus decisiones y actividades ocasionan en la sociedad y el medio ambiente, mediante un comportamiento ético y transparente que contribuya al desarrollo sostenible incluyendo la salud y el bienestar de la sociedad, que tome en consideración las expectativas de sus partes interesadas, cumpla con la legislación aplicable y sea coherente con la normativa internacional de comportamiento, y que además esté integrada en toda la organización y que se lleve a la práctica en todas sus relaciones”. En ese mismo sentido, el Pacto Global, que tomó forma en el arranque del milenio con el auspicio de las Naciones Unidas, se pronuncia por “un compromiso de las empresas con los Derechos Humanos, los Derechos Laborales, el Impacto Ambiental y por el combate a la corrupción”, sin el cual los tres primeros serían sólo una mera expresión de deseos de tipo verbal. Aquí aparece ya un mandato más abarcativo, más transversal y profundo de lo que implica la RSE. Ya no es la mirada contemplativa y filantrópica sobre la realidad circundante y sus necesidades. Son tiempos para las empresas de mirarse a sí mismas. De examinar si su razón de ser se debe exclusivamente a una fría cuestión de negocios. De empezar a pensar qué mundo se quiere promover y construir. De ser permeable a la posibilidad de concebir una real y verdadera armonía entre el desarrollo laboral y la vida personal y familiar de los componentes de una compañía, los llamados clientes internos. La diversidad de opciones y variables en las que esta temática puede derivar en acciones concretas y sustentables, enriquece el debate y plantea un nuevo universo de compromisos pero también de bienvenido posicionamiento ante la sociedad, para aquellas empresas que se sumen día a día a esta filosofía y manera de ver el espacio económico con sus múltiples y complejas relaciones.

Un modelo de gestión

En Argentina, una de las entidades señeras que viene “haciendo escuela” en esta materia, es el Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria (IARSE). Es una organización que trabaja para constituirse en un centro de referencia nacional en materia de responsabilidad social de las empresas.Fue fundado a mediados del año 2002 con la misión de “promover y difundir el concepto y la práctica de la Responsabilidad Social Empresaria, para impulsar el desarrollo sustentable de Argentina”. Se trata de una organización privada, sin fines de lucro, con sede en la ciudad de Córdoba, conducida por Luis Ulla, como Director Ejecutivo, un interlocutor válLuis Ulla IARSEido y accesible para desentrañar el concepto de RSE. Ulla especifica qué abarca y qué significa actualmente ser una empresa socialmente responsable, “Hoy el concepto implica adoptar un modelo de gestión. Una manera de conducir, de tomar decisiones. ¿Cómo pienso mis impactos? ¿Qué valores nos rigen? ¿Qué negocios se van a realizar y dónde están los límites?”. La dimensión ética de la conducta empresarial es una de las preocupaciones fundamentales que deja traslucir el Director Ejecutivo del IARSE, y es un axioma ineludible para acreditarse como “socialmente responsable”. Para él, “cuidar la cadena de valor es imprescindible. ¿A quién le compro? ¿De dónde viene lo que compro? Mis proveedores, ¿qué mano de obra emplean? ¿Cómo trato a mis clientes/consumidores, los educo, los escucho? ¿Qué tipo de publicidad difundo? ¿Construyo o destruyo valores? ¿Digo la verdad en los envases?”, señala. En cuanto a los integrantes de mi organización, “¿Hago contribuciones reales para compatibilizar la vida profesional y la dimensión personal de los empleados? ¿Procuro un horario y una condición laboral digna y estable? ¿Se discrimina o no? ¿Incluimos a las personas con discapacidad? ¿Les damos cabida a ciudadanos que están en estado de vulnerabilidad social y/o económica? ¿Discrimino por género en los cargos ejecutivos? ¿Cómo manejo la distribución y la logística?”, enumera Ulla en esta batería de interrogaciones necesarias y pertinentes para saber dónde se ubica una institución que pretenda ser socialmente responsable.

Balance

Las crónicas e informaciones que nos llegan día a día, nos ratifican la finitud de los recursos naturales no renovables como el agua, la tierra y el aire en primera instancia. Sumémosle la tarde o temprana extinción de los combustibles fósiles y el cambio climático, que ya hace tiempo dejó de ser un pronóstico agorero para transformarse en una realidad ineludible y preocupante. Se calcula que existen 87 mil empresas multinacionales en la Tierra. Se estima que alrededor del 60% de ellas ya se han incorporado de manera institucional a las nuevas prácticas y conductas responsables. Es muy importante que las entidades del mundo empresarial perciban las necesidades de un planeta con sociedades más complejas, desiguales y vulnerables, que exigen más compromiso de todos los actores sociales.

Entrevista por Ignacio Aguirre (@iniaki) a Luis Ulla, actual Director de la Universidad IARSE (Instituto Argentino de Responsabilidad Social Empresaria – sede en Córdoba) en el programa radial “El Péndulo

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